miércoles, mayo 29, 2013

La plata como principal motivación de James y Falcao


Falcao y James Rodríguez pertenecen al perfil de jugadores que delinean sus carreras por la plata, única y exclusivamente. Hay otros a los que les mueve otro tipo de motivaciones, como las de jugar en un club grande e histórico o participar en una liga competitiva en aras de conquistar títulos de prestigio e ir escalando a mejores equipos dentro de ese u otro campeonato mejor. Evidentemente, esta segunda clase de futbolistas también esperan ser bien remunerados en el proceso, pero la plata no es un factor primordial.

Cada quien es libre de decidir el rumbo de su vida, sea por una u otra razón, siempre y cuando esté dentro de los marcos legales que rigen nuestras vidas. Sin embargo, hay unas decisiones que son más cuestionables que otras. Y este es el caso de los traspasos de James y Falcao al Mónaco.

Nuestras mayores luminarias en la actualidad en el fútbol colombiano, nuestros dos líderes para el Mundial del próximo año, dos jugadores que ya cuentan con unas más que suculentas cuentas bancarias, los futbolistas más admirados de Colombia, han decidido irse a un equipo recién ascendido a primera división de la poco competitiva Liga Francesa.

¿Un proyecto ilusionante, joven, ambicioso para convertirse en los mejores de Europa? Seamos serios. Uno se va porque le pagan 14 millones de euros y el otro porque le van a girar entre 7 y 10 millones. No hay ninguna otra razón. Claro, queda mal admitir que por la plata baila la comadreja. Pero queda igual de mal, o peor, salir con un discurso baboso que no se lo cree nadie. Mejor quedarse callados.

La marcha al Mónaco es un retroceso para ambos jugadores. Falcao estaba para dar un salto a cualquier equipo de Europa que hubiera querido, pero no le hubieran pagado los 14 millones. Y para Falcao, a la luz de lo que le encanta ostentar en redes sociales, le va a privar que digan de él que es uno de los 10 futbolistas mejor pagados del mundo.

Con James es un tanto de lo mismo. Su nombre sonaba para el Manchester. Con un poco más de paciencia, quizás hubiera caído en otro grande con un salario de 5 a 7 millones de euros. Pero el problema es el tiburón de representante y dueño que comparten, Jorge Mendes, un Calvin Candie moderno que tiene en James y Falcao a dos de sus mejores luchadores de Mandingo.

Económicamente, ambos cerraron unas operaciones magníficas. Bien por ellos. ¿Futbolísticamente? Es el Mónaco, es la Liga Francesa. No veo que ninguno sea un ejemplo a seguir. Ojalá sea cierto que Falcao recale el año próximo en el Madrid. Respecto a James, tiene aún unos años para llegar a un grande. La vida da segundas oportunidades. Es una pena, sin embargo, que permitan que un tipo como Mendes sea el dueño de sus vidas. Es la esclavitud moderna, la del siglo XXI, en la que se pueden comprar las vidas.

sábado, mayo 25, 2013

Una pesadilla llamada Neymar

       

Todo lo que rodea a Neymar huele mal. Un padre enfermo por el dinero, unas multinacionales que quieren exprimir hasta la última gota el valor comercial del jugador, una vida cargada de temas extradeportivos y quién sabe qué otras cosas más que ignoramos por completo. De fútbol poco se habla en torno a él. 

El brasileño nunca me ha llamado la atención. Tan es así que casi no he buscado videos suyos en YouTube. Así que desconozco cuáles son sus virtudes en el terreno de juego. Si fuera natural como Messi, no habría que forzar nada. 

Creo que el todavía jugador del Santos es un producto hecho por las compañías y exagerado desproporcionalmente a través de esas magistrales campañas de mercadeo que inflan las ilusiones de los débiles de mente o aquellos deseperados por encontrar ídolos falsos. Por eso le gusta tanto a nuestro presidente Sandro Rosell, quien no ve la hora de desbancar a Messi para decir que su Barcelona es el de Neymar.

Desconfío de la madurez de un tipo que cada día tiene un nuevo corte de pelo, reflejo que puede ser el de un tipo arrodillado al que le manipulan la vida para sacarle rentabilidad o el de un tipo inmaduro con un grave problema de identidad. 

El Barcelona está a punto de hacerse con la compleja telaraña de dueños e intereses que rodea al jugador. Su apuesta es un capricho de Rosell, quien está llevando al equipo a un acantilado tal cual como Florentino llevó al Madrid a otro. Ojalá el destino nos haga un guiño y termine eligiendo la oferta del Madrid. Los peseteros pertenecen a ese equipo, no al nuestro. 

lunes, mayo 20, 2013

Los problemas del Madrid no se acaban con la destitución de Mourinho

        

El madridismo ramplón respira tranquilo. Ese madridismo inculto, con apenas el bachillerato para presumir de educación, con boina y botija en mano, que se identifica con los ideales cavernícolas y dictatoriales de un tal Tomás Roncero, cree que la salida de José Mourinho le devuelve la coherencia y señorío al Real Madrid. 

El otro madridismo, el culto, escaso como el agua en el desierto, sabe que eso no es así, que el verdadero problema de esa institución, venida a menos y cada vez menos venerada, se llama Florentino Pérez, que al igual que la diosa mexica Tlaltecuhtli, devora sin piedad a los hombres. 

En el caso de Pérez, entrenadores. Ocho en sus 10 años que lleva al frente del Madrid, con un balance de títulos vergonzoso si se le compara con el Barcelona. En 10 años (2001-2006 y 2009-2013), de 30 títulos disputados, solo 5 conquistas --tres ligas, una Champions League, una Copa del Rey y una Súpercopa. El Barça, tan solo en los últimos 4 años, suma 14 títulos.

Con Mourinho fuera de la ecuación se extirpa un tumor peligroso, peligrosísimo, pero no el verdadero cáncer, que es Pérez, quien ha llevado a este Real Madrid frente a un pelotón de fusilamiento que lo está matando de forma lenta y agónica. 

Tiene ahora el madridismo la oportunidad de darle la espalda a Pérez, en las elecciones venideras de junio. Sabemos, sin embargo, que con sus cambios en los estatutos del club se garantizó un nuevo mandato, al puro estilo de los chavistas. Triste pero cierto. Eso es hoy el Madrid.

domingo, mayo 12, 2013

La aterradora incompetencia de Sandro Rosell


Da pena cada vez que abre la boca. No tiene la dignidad del cargo. Su complejo de inferioridad frente a Cruyff y Laporta es tal, que casi todas sus decisiones han ido encaminadas a enterrar todo lo que ellos hicieron, y en esa senda está llevando al Barça a un proceso de lenta descomposición que tendrá consecuencias nefastas a largo plazo, cuando él ya no esté.

¿Cómo es posible que los socios que votaron por él no vieran que este era uno de esos personajes narcisos que lidera pensando en el cómo lo recordará la historia y no en qué legado dejará el conjunto? Muy diciente es que ayer, cuando el equipo se proclamó campeón sin jugar, saliera al Camp Nou a posar con la Liga, en un acto de soberbia que en vez de acallar a sus críticos, fortalece esa imagen de ineptitud que se ha ido forjando en torno a él.

Caso aparte son las declaraciones que ha dado, cada una más altisonante que la otra. Que si el ciclo no se ha acabado, que seguimos siendo el mejor equipo de mundo, que ahora que hemos ganado la Liga ya no hace falta incendiar todo. Sus pronunciamientos recuerdan a ese ministro de Comunicaciones de Irak que, cuando Estados Unidos invadió, salía ante el mundo a decir que estaban ganando la guerra. El Barça está mal, muy mal. Y quien no lo quiera ver no es por falta de pruebas contundentes.

Y aquí estamos, con esta triste Liga. La han querido vender como la gran conquista, y para tapar la actual mediocridad de directiva, técnicos y jugadores. En el partido con el Atlético, pese a la victoria, se vio la poca ilusión de esta plantilla, la dejadez, el triunfo por individualidades o suerte. La falta de hambre es  alarmante.

Hay que ser consciente que este campeonato es solo una estadística, porque lo que ha girado en torno al mismo, es el entierro de una generación grandiosa y la confirmación del fin de un modelo. La terrible gestión del vestuario, del cuidado de las lesiones, el permitir que un técnico de  segunda como Roura liderara al equipo es una suma de desaciertos que ni siquiera la Liga debería ocultar.

Es desolador ver que el equipo está en manos de un incompetente como Rosell. Y desgarrador saber que aún nos quedan tres años más. Fue una hermosa aventura. Y gracias Rosell. Acabaste con algo que fue grandioso.

martes, mayo 07, 2013

"¿Pero qué dice este sudaca madridista?"


Digamos que hoy se puede ganar la Liga, si el Madrid no le gana al Málaga en partido anticipado. Magnífico, cuarto campeonato local de los últimos cinco. Jugadores, técnicos, directiva, prensa y afición invitan a celebrarlo por todo lo alto. Merengón el que no bote. Al fin y al cabo, no es fácil obtener este póker.

Permítanme disentir sobre la consecución de esta Liga. Ganarla no tuvo gran mérito. "Hostias, ¿pero qué dice este sudaca madridista?, me diréis la mayoría. Sí. Es más, este título solo servirá para engrosar una estadística, pero poca o ninguna grandeza guardará en la memoria del aficionado, por más que lleguemos a los 100 puntos.

Partamos del siguiente punto. En la grilla de salida del campeonato, antes de que arranquen todos los bólidos, es bien sabido que solo dos de los 20 equipos tienen una posibilidad de ganar. Y muy probablemente estos dos lleguen a la meta doblando al resto en al menos 15 o 20 vueltas.

Queda entonces, para el consuelo de bobos, el mérito de una lucha cuerpo a cuerpo entre los dos colosos. Resulta, sin embargo, que este año uno de los colosos salió con resaca y en las primeras vueltas de la competencia claudicó. Ya a la mitad de la carrera se sabía que el otro grande era el ganador.

¿Me explican entonces dónde está el mérito? Lo dijo Alfredo Relaño en una columna. Lllegará el día en que la disparidad de ingresos entre los dos grandes del fútbol español y el resto sea tan grande, que el campeonato se dirima en los enfrentamientos directos entre Barça y Madrid, porque son tan abismales las diferencias, que ambos ganarán todos sus partidos.

Dejando de lado la descomposición del equipo, la cobarde huída de Puyol y el silencio grosero de Valdés, entre otros problemas, da tristeza que una afición como la del Barça, exquisita como ninguna, busque tapar la mediocridad. No es posible que celebre a los cuatro vientos la conquista de la actual Liga Española y que se niegue a ver el agujero negro en el que se está metiendo el fútbol español.

Llegará el día en que nos preguntaremos cómo terminamos siendo una liga escocesa. Y no habrá marcha atrás.

lunes, mayo 06, 2013

Alexis Sánchez puede ser la clave para revitalizar al Barça


Solo ha sido con el paso de los meses que algunos hemos comenzado a valorar las características positivas, y tan necesarias, de Alexis Sánchez. Lástima, eso sí, que aún queden recuerdos de ese delantero desesperante y atribulado ante el gol, recuerdos que ahora mismo ponen en peligro su continuidad en el Barcelona.

Venderlo sería un error. El chileno, dejando de lado a Messi, con quien no se aceptan comparativos, es probablemente el único jugador dentro del conjunto culé con la clave para reactivar los automatismos que permiten el óptimo funcionamiento del concepto Barça. Es ese catalizador que puede prender de nuevo a las demás piezas de la plantilla. O por decirlo de otra manera, Alexis sería la extensión imprescindible del técnico en el campo.

No solo tiene este muchacho un hambre descomunal, sino unas ansias de triunfo que lo llevan a ejercer una presión asfixiante e incansable sobre la defensa del equipo rival. No ha tenido mucha suerte, es cierto, pero es muy difícil que una luz brille enterrada en un lodazal. En Alexis se mezclan el pundonor de Puyol y la garra de Mascherano. Con dos excepciones. Una, es mucho más joven. Dos, es un jugador de una excelente técnica.

Con algo más de confianza, y una segunda oportunidad, Alexis puede convertirse en un líder magnético, en un motivador para el resto de sus jóvenes compañeros que próximamente llegarán al primer equipo.

Ojalá Tito y la directiva crean en él y le muestren que su ejemplo es el punto de partida para recuperar la excelencia. Y ojo, Messi es fundamental para darle esos galones.


domingo, mayo 05, 2013

¿Podrá recuperar la grandeza el Barça de la forma como sugiere Tito?


Fue un partido raro, muy raro. Lo fue porque en esos 90 minutos se vieron, en todo su esplendor, las distintas tonalidades de ese Barça camaleónico de la presente temporada.

En el arranque nos topamos con un Barcelona desesperante; luego vino uno con el orgullo herido que enmendó rápidamente el primer gol del Betis; a continuación apareció un Barça agresivo tan incapaz de hacer un gol, como solícito y expedito a recibirlo. Aparece entonces ese equipo desesperante y desmotivado, como si fuera víctima de una maldición. Al iniciar la segunda parte, vemos al Barça que sobrevive por un golpe de suerte y empata la contienda. Y entra Messi. Todo cambia. Surge un Barça mágico, un vendaval, un torbellino ora con una muralla infranqueable atrás, ora con una gelatina de retaguardia. Fue el Barça de siempre. Pero también el Barça de ahora.

Voy a quedarme con ese Barça brillante.

Y es que puede que Tito Vilanova tenga razón y la próxima temporada, con un poco más de tranquilidad, se pueda recuperar a gran parte de este equipo. Que la revolución no sea necesaria y solo se trate de reencontrar el nivel de algunas piezas clave. No olvidemos que este fue un año sumamente atípico. Dos cánceres, uno de ellos del técnico que dejó el equipo durante varios meses, la traumática salida de Pep Guardiola, una disparada descomunal de la Messidependencia y una seguidilla interminable de lesiones.

Y es que ayer vimos que al Barça no se le ha olvidado jugar al fútbol. Hubo compases de juego que nos recordaron a ese rodillo imparable que fue. Lo que es menester es hallar en qué se falló este año. ¿En la preparación física? ¿En la disposición mental de hacer olvidar lo más pronto el estilo de Guardiola? ¿La pérdida definitiva de pasión, tan importante en los cuatro años anteriores a este, de algunos de los jugadores? ¿La ausencia de Tito?

Debo reconocer que la solución nunca pasa por tirar todo a la hoguera, aunque en reiteradas ocasiones ha sido mi sugerencia. Las últimas semanas tan traumáticas en Can Barça requerían de sangre fría y, pese a que veo a Sandro Rosell con la misma mirada lastimera con la que se observa a  un inepto que quiere pero no puede, éste ha sabido capear el temporal e imprimir una necesitada serenidad para devolverle la confianza al grupo.

El nivel de juego del Barça puede volver. Otra cosa es que sirva para reconquistar la etiqueta de ser el mejor equipo del mundo y desbancar al todopoderoso Bayern. Para eso es necesario que el club piense si el modelo La Masía de toque y toque no necesita incorporar potencia y físico.

Por ahora, mi fuerza va con Tito. Suerte.