Cada quien es libre de decidir el rumbo de su vida, sea por una u otra razón, siempre y cuando esté dentro de los marcos legales que rigen nuestras vidas. Sin embargo, hay unas decisiones que son más cuestionables que otras. Y este es el caso de los traspasos de James y Falcao al Mónaco.
Nuestras mayores luminarias en la actualidad en el fútbol colombiano, nuestros dos líderes para el Mundial del próximo año, dos jugadores que ya cuentan con unas más que suculentas cuentas bancarias, los futbolistas más admirados de Colombia, han decidido irse a un equipo recién ascendido a primera división de la poco competitiva Liga Francesa.
¿Un proyecto ilusionante, joven, ambicioso para convertirse en los mejores de Europa? Seamos serios. Uno se va porque le pagan 14 millones de euros y el otro porque le van a girar entre 7 y 10 millones. No hay ninguna otra razón. Claro, queda mal admitir que por la plata baila la comadreja. Pero queda igual de mal, o peor, salir con un discurso baboso que no se lo cree nadie. Mejor quedarse callados.
La marcha al Mónaco es un retroceso para ambos jugadores. Falcao estaba para dar un salto a cualquier equipo de Europa que hubiera querido, pero no le hubieran pagado los 14 millones. Y para Falcao, a la luz de lo que le encanta ostentar en redes sociales, le va a privar que digan de él que es uno de los 10 futbolistas mejor pagados del mundo.
Con James es un tanto de lo mismo. Su nombre sonaba para el Manchester. Con un poco más de paciencia, quizás hubiera caído en otro grande con un salario de 5 a 7 millones de euros. Pero el problema es el tiburón de representante y dueño que comparten, Jorge Mendes, un Calvin Candie moderno que tiene en James y Falcao a dos de sus mejores luchadores de Mandingo.
Económicamente, ambos cerraron unas operaciones magníficas. Bien por ellos. ¿Futbolísticamente? Es el Mónaco, es la Liga Francesa. No veo que ninguno sea un ejemplo a seguir. Ojalá sea cierto que Falcao recale el año próximo en el Madrid. Respecto a James, tiene aún unos años para llegar a un grande. La vida da segundas oportunidades. Es una pena, sin embargo, que permitan que un tipo como Mendes sea el dueño de sus vidas. Es la esclavitud moderna, la del siglo XXI, en la que se pueden comprar las vidas.
¿Un proyecto ilusionante, joven, ambicioso para convertirse en los mejores de Europa? Seamos serios. Uno se va porque le pagan 14 millones de euros y el otro porque le van a girar entre 7 y 10 millones. No hay ninguna otra razón. Claro, queda mal admitir que por la plata baila la comadreja. Pero queda igual de mal, o peor, salir con un discurso baboso que no se lo cree nadie. Mejor quedarse callados.
La marcha al Mónaco es un retroceso para ambos jugadores. Falcao estaba para dar un salto a cualquier equipo de Europa que hubiera querido, pero no le hubieran pagado los 14 millones. Y para Falcao, a la luz de lo que le encanta ostentar en redes sociales, le va a privar que digan de él que es uno de los 10 futbolistas mejor pagados del mundo.
Con James es un tanto de lo mismo. Su nombre sonaba para el Manchester. Con un poco más de paciencia, quizás hubiera caído en otro grande con un salario de 5 a 7 millones de euros. Pero el problema es el tiburón de representante y dueño que comparten, Jorge Mendes, un Calvin Candie moderno que tiene en James y Falcao a dos de sus mejores luchadores de Mandingo.
Económicamente, ambos cerraron unas operaciones magníficas. Bien por ellos. ¿Futbolísticamente? Es el Mónaco, es la Liga Francesa. No veo que ninguno sea un ejemplo a seguir. Ojalá sea cierto que Falcao recale el año próximo en el Madrid. Respecto a James, tiene aún unos años para llegar a un grande. La vida da segundas oportunidades. Es una pena, sin embargo, que permitan que un tipo como Mendes sea el dueño de sus vidas. Es la esclavitud moderna, la del siglo XXI, en la que se pueden comprar las vidas.






